El Valor Del Compromiso

El valor del compromiso

Por Fanny Mas-Jordana Sánchez
Psicóloga y psicoterapeuta
Enseñante de la Conciencia Solar



Así como en tantas cosas de esta vida, entre una psicoterapia y un camino espiritual encontramos una serie de similitudes que se manifestan en dos niveles diferentes:

Uno es lo que cuesta de iniciar un proceso, tanto el psicoterapéutico como el espiritual.

Empezar una psicoterapia nunca es cosa de un día o dos. Siempre lleva un proceso previo en el que se va cociendo a fuego lento un malestar y un sufrimiento, que cuando llega a ser insostenible, hace aquel “click” que se necesita para iniciar una terapia. Es el Ya no puedo más”, “Voy a tener que pedir ayuda para salir de aquí”.


Este es un gran paso, y quizá el mayor, pero, aunque sea absolutamente necesario, no es suficiente para llegar al final del proceso, es decir, a la sanación del trastorno o la curación de aquel malestar. Para que el proceso pueda ser completado, es necesario, EL COMPROMISO, ya que al igual que en un camino espiritual, te vas a tener que casar con lo que Daniel Lumera llama “las tres esposas del Sol: la PACIENCIA, la CONSTANCIA Y la HUMILDAD”.


Iniciar un proceso terapéutico es como plantar una semilla: sabes que a la mañana siguiente no habrá salido la flor sino que tendrás que esperar (ser paciente), regarla cada día y quitarle las malas hierbas (ser constante) y tener en cuenta que la semilla es la semilla y tiene su propia manera de funcionar y no la que tu quieras (ser humilde).


PACIENCIA: Ya es conocido que quien empieza una terapia como paciente, aprende a ser paciente en ambos sentidos de la palabra, y cierto es que, cuando de materia psicológica se trata, hay que darle tiempo al tiempo, ya que los procesos psico-emocionales son orgánicos y están sujetos a maduración en función del paso del tiempo.

Lo mismo pasa con la iniciación espiritual. Para empezar a ver los resultados de todas las prácticas que estas realizando, hay que dejar pasar el tiempo.

Tanto de visita en visita, como de meditación en meditación, no se observan resultados aparentemente significativos. Pero si te paras a mirar como estabas hace 3 o 6 meses o un año, la diferencia es abismal.


CONSTANCIA: Por otra parte, con dejar pasar el tiempo simplemente, tampoco sirve. Hay personas que se apuntan a terapia y pretenden curarse viniendo una vez al mes o ni siquiera con una frecuencia constante. Vienen cuando les pica, pero no están dispuestas a hacer nada, no están dispuestas a entregarse, a darse a la terapia. No quieren trabajar para ellas mismas, por su propio bien. Les falta el COMPROMISO.

Pocas personas llegan al final de un proceso psicoterapéutico. La mayoría se quedan a mitad de camino. A la que han disminuido los síntomas, desaparecen, sin ser conscientes de que si no se llega a la raíz del asunto, de nada sirve el trabajo hecho, porque tarde o temprano aquello volverá a manifestarse, de la misma o de diferente forma. El dolor psico-emocional es como una verruga: hasta que no le quitas la raíz no se terminas con el sufrimiento. Aquello puede ir rebrotando una y otra vez…


En un camino espiritual ni siquiera puedes estar a medias o ponerte a mediar cuando te pica o por interés personal. O te comprometes a ser constante o lo dejas completamente. No hay término medio. Y no hay término medio precisamente porque tener o no tener compromiso es categorial. EL COMPROMISO A MEDIAS NO SIRVE. En este camino, o eres total o no continuas. Es como tener un hijo: o lo tienes o no lo tienes. No lo tienes cuando te apetece y cuando no, lo haces desaparecer. Una vez lo tienes, lo tienes para siempre independientemente de cómo lo trates, de si estas con él o no. Lo tienes y punto. Así que si das el paso, lo das y no hay vuelta atrás. Podrás dejar la práctica, podrás decirte a ti mismo “sólo fue una época” “no era lo mío”, pero al igual que el alma sufre cuando abandonas a un hijo, al igual que una planta se muere si no la riegas, si fallas a tu compromiso te estás haciendo daño a ti mismo a tu interior.

Por eso, es preferible haber trabajado anteriormente sobre aquellos aspectos de nuestra personalidad que nos invitan a castigarnos. Porque si no, no podemos ser conscientes del daño que nos estamos haciendo fallando a nuestro compromiso.

Aclaración a este último punto por la autora:

Cuando venimos a este mundo, venimos en forma de pura conciencia. Somos el Observador mismo mirando a través de nuestros ojos. Nos llaman por nuestro nombre y no respondemos porque todavía no nos hemos identificado con él. A medida que va pasando el tiempo, nos vamos cristalizando y nos vamos identificando con un nombre, un sexo determinado, un linaje, una nacionalidad, etc. Y esto es lo que se le llama la formación de Yo o la Personalidad. También se le puede llamar ego.
La base de esta personalidad, se termina de configurar sobre los 7 años. De forma que, todo lo que nos sucede de los 0 a los 7 años queda impreso en nuestra memeoria y configura la idea de quienes somos. Es la formación del Yo. De forma que, si me llaman Fanny millones de veces, yo me llamo Fanny. Y si millones de veces me dicen que “eres una marrana” o “siempre estás molestando” yo seré una marrana y estaré siempre molestando. Y así suma y sigue.

Así pues, ¿Qué sucede si hemos tenido una infancia llena de maltratos y abusos físicos o verbales? Que, de mayores, nos trataremos a nosotros mismos tal cual nos enseñaron. Y nos diremos “Soy tonto”, “Es que no valgo nada”, “soy un inútil”, “mejor no lo intento porque me va a salir mal”, “todo lo hago mal”, etc. Y esto solo a nivel de diálogo interior. A nivel de conducta nos encontraremos haciendo cualquier cosa que signifique un sabotaje de nuestro bienestar como es el caso de las drogadicciones, las conductas auto-lesivas, o simplemente saboteándonos una relación de pareja cuando hemos encontrado a alguien que nos ama de verdad. O puede que simplemente no nos demos la oportunidad de crecer y evolucionar porque hemos aprendido que “soy una mierda” y de rebote que “nada de bueno puede pasarme a mi”.

Es por esto que cuando una persona decide comprometerse a respetarse, amarse, tomarse en consideración, cuidarse y mimarse “hasta que la muerte le separe”, es necesario haber limpiado antes todos aquellos condicionamientos inconscientes que puedan poner en peligro su compromiso.
Porque te aseguro que cuando tomas EL COMPROMISO, toda la vida empieza a llenarse de amor, y si no te has limpiado todo aquello que puede sabotear tu compromiso, puedes poner en peligro lo único que tienes realmente en esta vida: tú.

Y esto es lo que sucede en muchos casos, que uno empieza pero al cabo de poco, lo rompe y se empieza a dar cualquier excusa válida para justificar el “soy incapaz de amar” que hay en el inconsciente. Empieza a decirse “no tengo dinero”, “no tengo ganas”, “no es la persona adecuada”, “no me acaba de convencer”, “hay que dejar fluir”. Sin saber que su alma llora y sufre por dentro porque ha perdido la única oportunidad que tenía de expresarse en esta vida.

Gracias Laia por pedir esta aclaración ya que desde mi punto de vista, como psicóloga, este es un aspecto de fundamental importancia tanto para realizar una psicoterapia como iniciar un camino espiritual.



HUMILDAD: Si, humildad. Es un poco difícil de entender que, si toda mi estructura de personalidad se ha configurado mal porque se apoya en dos pilares (padre y madre) que de pequeño abusaron de mi, o no me tuvieron en cuenta y me dejaron solo, o me tocaron y me violaron, y mi sufrimiento tiene su raíz en esos abusos, la sanación pase por la humildad. ¡Pero si la culpa la tienen ellos! ¡Son ellos que tendrían que venir a terapia!… HUMILDAD. La cuestión es que a pesar de todo lo sufrido, de todo el daño que me han hecho, tengo que vencer mi orgullo y acabar viendo que el enemigo nunca está ahí a fuera, sino que está dentro de nosotros. Y es ahí donde tenemos que mirar: dentro, y para hacer esto es necesaria la humildad…

Así como en terapia tenemos que mirar dentro para superar el dolor, en el camino espiritual esta exigencia es más acentuada ya que los estados elevados de conciencia pueden generar una subida del orgullo y del ego que desacreditan y destruyen todo el camino hecho, por lo que es necesaria sobriedad y sobretodo humildad.

Así pues, para realizar este/os camino/s para poder casarte con las tres esposas del sol, ya sea a un nivel psicológico como a un nivel espiritual, necesitas lo fundamental: EL COMPROMISO.

El compromiso es lo que te da fuerza, lo que te hace ser constante, lo que te hace sobreponerte en momentos de dificultad. Es lo que te da calor cuando parece que nada te acoge, lo que te da un refugio cuando sientes que todo es hostil y lo que te mantiene en pie cuando todo se ha venido abajo.

En momentos duros, en momentos difíciles en los que la vida te pone en crisis, tu compromiso es lo único que tienes, es lo único que te acompaña en toda tu vida. Casas, trabajo, pareja, amigos, etc. van y vienen, incluso los padres se van… a veces los hijos también… lo único que se mantiene ahí eres tú mismo. Lo único que no cambia es que tú estás contigo, y tu amor hacia ti está ahí, tu consideración hacia ti está ahí, tu respeto hacia ti está ahí. Tienes tu compromiso.

El compromiso es lo único que te llevas cuando te mueres, lo único inmaterial que habrá nutrido tu alma, tu espíritu y tu existencia.


Fuente: http://www.concienciasolarblog.com/?p=252 

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