The Universe as a Hologram by Michael Talbot (artículo traducido al castellano!)

Alain Aspect

El universo como un holograma

Autor: Michael Talbot
Traducción al español: Fernando Trucco

¿Existe la realidad objetiva, o el universo es un fantasma?

En 1982, tuvo lugar un notable acontecimiento. En la Universidad de París, un equipo de investigación dirigido por el físico Alain Aspect realizó un experimento que puede llegar a ser una de las comprobaciones científicas más importantes del siglo 20. Quizás usted no se enteró de este hecho en el noticiero de la noche. De hecho, a menos que usted tenga el hábito de leer revistas científicas es probable que ni siquiera haya oído el nombre del señor Aspect, aunque hay algunos que creen que su descubrimiento puede cambiar la mirada de la ciencia.

Aspect y su equipo descubrieron que bajo ciertas circunstancias las partículas subatómicas como los electrones son capaces de comunicarse instantáneamente unas con otras independientemente de la distancia que las separa. No importa si la distancia son algunos metros o miles de millones de kilómetros. De algún modo cada partícula parece saber siempre lo que la otra está haciendo.

El problema de este descubrimiento es que vulnera el principio de Einstein enunciado hace ya mucho años, el que establece que ninguna comunicación puede viajar más rápido que la velocidad de la luz, debido a que viajar más rápido que la velocidad de la luz es equivalente a romper la barrera del tiempo. Esta perspectiva desalentadora ha hecho que algunos físicos traten de encontrar formas elaboradas para explicar los hallazgos de Aspect y ha inspirado a otros en la formulación de explicaciones aún más radicales.


David Bohm
El físico David Bohm de la Universidad de Londres, por ejemplo, cree que los hallazgos de Aspect implican que la realidad objetiva no existe, que a pesar de la aparente solidez, el universo es en su esencia un fantasma, un holograma gigantesco espléndidamente detallado.

Para comprender por qué Bohm hace esta afirmación sorprendente, primero hay que entender un poco acerca de los hologramas. Un holograma es una fotografía tridimensional hecha con la ayuda de un láser. Para crear un holograma, el objeto a ser fotografiado es en primer lugar inmerso en la luz de un rayo láser. A continuación, un segundo rayo láser se hace rebotar en la luz reflejada por primero y el patrón de interferencia resultante (el área donde los dos rayos laser se funden) se captura en una película. Cuando la película se desarrolla, se ve como un remolino sin sentido de líneas claras y oscuras. Pero tan pronto como la película desarrollada es iluminada por otro rayo láser, aparece una imagen tridimensional del objeto original.

La tridimensionalidad de tales imágenes no es la única característica notable de los hologramas. Si un holograma de una rosa se corta por la mitad y luego se ilumina con un láser, se encontrará que cada mitad todavía se contiene la imagen integral de la rosa. De hecho, incluso si las mitades se dividen nuevamente, cada fragmento de la película siempre contendrá una figura más pequeña pero intacta de la imagen original. A diferencia de las fotografías normales, cada parte de un holograma contiene toda la información que posee el conjunto.

La naturaleza del "todo en cada parte" que presenta un holograma nos proporciona una forma totalmente nueva de entender la organización y el orden. Durante la mayor parte de su historia, la ciencia occidental ha trabajado bajo el sesgo de que la mejor manera de entender un fenómeno físico, ya sea una rana o un átomo, es diseccionarlo y estudiar sus partes respectivas. Un holograma nos enseña sin embargo, que algunas cosas en el universo no se manifiestan dentro de este abordaje. Cuando tratamos de separar algo construido holográficamente, no obtenemos las piezas constituyentes del mismo, sólo conseguimos el todo, pero más pequeño.

Esta visión sugirió a Bohm otra manera de entender el descubrimiento de Aspect. Bohm cree que la razón por la cual las partículas subatómicas son capaces de mantenerse en contacto unas con otras sin importar la distancia que las separan no es porque se estén enviando una especie de señal misteriosa de ida y vuelta, sino porque su separación es una ilusión. Argumenta que en algún nivel más profundo de la realidad tales partículas no son entidades individuales, sino más bien extensiones en sí mismas de algo fundamental.

Para que las personas puedan visualizar mejor lo que quiere decir, Bohm ofrece la siguiente ilustración. Imagine usted un acuario que contiene un pez. Imagine también que usted no puede ver el acuario directamente ni lo que contiene en su interior. El contenido de dicho acuario proviene de dos cámaras de televisión, una dirigida a la parte frontal del acuario y la otra dirigida a un costado del mismo. A medida que usted mira hacia los dos monitores de televisión podría muy bien suponer que los peces en cada una de las pantallas son entidades separadas. Después de todo, las cámaras se han montado en ángulos diferentes, por lo que cada una de las imágenes será ligeramente diferente. Pero a medida que continua viendo a los dos peces, finalmente se dará cuenta que hay una cierta relación entre ellos; cuando uno se vuelve, el otro también realiza un giro, un poco diferente, pero que se corresponden. Cuando uno se enfrenta a la parte delantera, el otro siempre mira hacia un lado. Si usted no estuviera al tanto de la situación, podría concluir que los peces deben comunicarse en forma instantánea el uno con el otro, pero este no es el caso.

Esto, dice Bohm, es precisamente lo que sucede con las partículas subatómicas en el experimento de Aspect. Según Bohm, la aparente conexión -más rápida que la luz- entre las partículas subatómicas nos está diciendo que hay un nivel más profundo de la realidad de la cual no estamos al tanto, una dimensión más compleja que está más allá de la nuestra, la cual es análoga al acuario. Y, añade, nosotros vemos las partículas subatómicas como entes separados uno del otro, porque estamos viendo sólo una parte de la realidad de ellos. Estas partículas no son "partes" separadas, sino facetas de una unidad más profunda y subyacente que en última instancia es tan holográfica e indivisible como la rosa que se ha mencionado. Y, ya que todo en la realidad física está compuesto por estos "espectros", el universo mismo es una proyección, un holograma.

Además de su naturaleza fantasmal, un universo semejante posee otras características aún más sorprendentes. Si la aparente separación de las partículas subatómicas es ilusoria, esto significaría que en un nivel más profundo de la realidad todas las cosas del universo están infinitamente interconectadas.

Los electrones de un átomo de carbono del cerebro humano están conectados a las partículas subatómicas de la misma forma como lo están en cada pez que nada, en cada corazón que late, y en cada estrella que brilla en el cielo. Todo está interpenetrado, y aunque la naturaleza humana busca categorizar y subdividir los diversos fenómenos del universo, toda subdivisión es innecesaria y toda la naturaleza es en última instancia una red sin costuras.

Debido a que conceptos tales como “la ubicación” se descomponen en un universo en el que nada está verdaderamente separado de cualquier otra cosa, el tiempo y el espacio tridimensional, como las imágenes del pez en los monitores de televisión, también tendrían que verse como proyecciones de este orden más profundo.  En su nivel más recóndito, la realidad es una especie de súper holograma en el que el pasado, presente y futuro existen simultáneamente. Esto sugiere que, dadas las herramientas adecuadas podría incluso ser posible a alguien alcanzar el nivel súper holográfico de la realidad y arrancar escenas del pasado ya olvidado.


¿Qué más contiene el súper holograma? es una pregunta abierta. Admitiendo, en beneficio de la argumentación, que el súper holograma es la matriz que ha dado a luz a todo en nuestro universo, por lo menos que contiene cada partícula subatómica que ha sido o va a posibilitar - cada configuración de la materia y de la energía, desde los copos de nieve a los quásares, desde las ballenas azules hasta los rayos gamma. Debe ser visto como una especie de almacén cósmico de "Todo Lo Que Es".

Aunque Bohm admite que no tenemos forma de saber qué otra cosa podría estar escondida en el súper holograma, se aventura a decir que no tenemos ninguna razón para asumir que no contenga mucho más.  O como él dice, tal vez el nivel súper holográfico de la realidad es una "mera fase" más allá de la cual se encuentra "un desarrollo adicional infinito".

Bohm no es el único investigador que ha encontrado pruebas de que el universo es un holograma.  Trabajando de forma independiente en el ámbito de la investigación del cerebro,
Karl Pribram, neurólogo de Standford, también se sintió atraído por la naturaleza holográfica de la realidad. Pribram se interesó por el modelo holográfico a raíz de la pregunta que busca saber cómo y dónde se almacenan los recuerdos en el cerebro. Durante décadas numerosos estudios han demostrado que los recuerdos, en vez de estar confinados en un lugar específico, están dispersos por todo el cerebro.


En una serie de experimentos que marcaron un hito en la década de 1920, el investigador científico del cerebro Karl Lashley descubrió que independientemente de la parte del cerebro que le fuera extraído a una rata, no es posible erradicar de la memoria las tareas complejas aprendidas antes de la cirugía. Nadie fue capaz de proponer un mecanismo de almacenamiento de la memoria que pudiera explicar esta curiosa capacidad de la naturaleza "el todo en cada parte".

Karl H. Pibram
Luego, en la década de 1960 Pribram  encontró el concepto de la holografía y se dio cuenta que tenía la explicación que los científicos del cerebro habían estado buscando.  Pribram cree que los recuerdos no están codificados en las neuronas o en pequeñas agrupaciones de neuronas, sino en patrones de impulsos nerviosos que recorren todo el cerebro de la misma manera que los patrones de interferencia de la luz láser atraviesan el área entera de un trozo de película que contiene una imagen holográfica.   En otras palabras, Pribram cree que el cerebro es un holograma en sí mismo.

La teoría de Pribram también explica cómo el cerebro humano puede almacenar tantos recuerdos en tan poco espacio. Se ha estimado que el cerebro humano tiene la capacidad de memorizar algo del orden de 10 mil millones de bits de información durante la vida útil humana promedio (lo que equivale aproximadamente a la cantidad de información contenida en cinco juegos de la Enciclopedia Británica).

Del mismo modo, se ha descubierto además, que los hologramas poseen una sorprendente capacidad de almacenamiento de información - simplemente cambiando el ángulo en el que los dos láseres impactan en un trozo de película fotográfica, es posible grabar muchas imágenes diferentes en la misma superficie. Se ha demostrado que un centímetro cúbico de película puede contener hasta 10 mil millones de bits de información.

Nuestra extraordinaria habilidad para recuperar rápidamente desde la enorme tienda de nuestra memoria cualquier información que necesitamos se hace más comprensible cuando se acepta que el cerebro funciona de acuerdo a los principios holográficos. Si un amigo le pide que le diga lo que se le viene a la mente cuando dice la palabra "cebra", usted no tiene que revisar hacia atrás, torpemente, un archivo alfabético cerebral gigantesco para llegar a una respuesta.  En cambio, asociaciones como "rayas", "caballo", y "animal nativo de África" ​​todo surge en la cabeza al instante. De hecho, una de las cosas más sorprendentes a cerca del proceso del pensamiento humano es que cada pieza de información parece correlacionarse al instante en forma cruzada con cualquier otro elemento de información – lo que constituye otra característica intrínseca de los hologramas. Debido a que cada porción de un holograma está infinitamente interconectada con cualquier otra fracción, quizás sea el máximo ejemplo de la naturaleza de un sistema de correlación cruzada.

La capacidad de almacenamiento de la memoria no es el único rompecabezas neurofisiológico que se hace más manejable a la luz del modelo del cerebro holográfico de Pribram. Otra propiedad sorprendente del cerebro es la capacidad de decodificar y proporcionar al mundo concreto de nuestras percepciones una avalancha de frecuencias que recibe a través de los sentidos (frecuencias de luz, sonidos, etc.)

Codificar y decodificar frecuencias es precisamente lo que un holograma sabe hacer mejor. Así como un holograma funciona como una especie de lente o como un dispositivo de traducción capaz de convertir frecuencias aparentemente borrosas, sin sentido, en una imagen coherente, Pribram cree que el cerebro también cuenta con una lente y utiliza principios holográficos para convertir matemáticamente las frecuencias que recibe a través de los sentidos en el mundo interior de nuestras percepciones.

Un impresionante conjunto de evidencias sugieren que el cerebro utiliza principios holográficos para realizar sus operaciones. La teoría de Pribram, de hecho, ha ganado cada vez más apoyo entre los neurofisiólogos.

El investigador Argentino-italiano Hugo Zucarelli extendió recientemente el modelo holográfico al mundo de los fenómenos acústicos. Intrigado por el hecho de que los humanos podemos localizar fuentes de sonidos sin mover la cabeza, incluso si se tiene la audición de un sólo oído, Zucarelli descubrió que los principios holográficos pueden explicar esta habilidad. Zucarelli también ha desarrollado la tecnología del sonido holofónico, una técnica de grabación capaz de reproducir situaciones acústicas con un realismo casi sobrenatural.

La creencia de Pribram de que nuestros cerebros construyen matemáticamente la realidad "sólida" apoyándose en la contribución de un dominio de frecuencias, también ha recibido una buena cantidad de soporte experimental. Se ha encontrado que cada uno de nuestros sentidos es sensible a una gama mucho más amplia de frecuencias de las que se sospechaba con anterioridad. Los investigadores han descubierto, por ejemplo, que nuestros sistemas visuales son sensibles a frecuencias de sonido, que nuestro sentido del olfato depende de lo que ahora se llaman "frecuencias ósmica", (*relativo a olores o sentido del olfato) y que incluso las células de nuestro cuerpo son sensibles a una amplia gama de frecuencias. Estos hallazgos sugieren que sólo en el dominio holográfico de la conciencia tales frecuencias pueden ser clasificadas y divididas en percepciones convencionales.

Pero lo más alucinante del modelo holográfico de Pribram sobre el cerebro es lo que sucede cuando este se unifica con la teoría de Bohm. Porque si la concreción del mundo no es más que una realidad secundaria y lo que está allí no es sino  un borrón holográfico de frecuencias, y si el cerebro también es un holograma y sólo selecciona algunas de las frecuencias de este desenfoque y las transforma matemáticamente en percepciones sensoriales, ¿qué sucede entonces con la realidad objetiva? Digámoslo en forma simple, deja de existir. 

Como lo han afirmado las religiones orientales desde hace mucho tiempo, el mundo material es Maya, una ilusión, y aunque podamos pensar que somos seres físicos que nos movemos a través de un mundo físico, esto también es una ilusión.

Somos en la verdad "receptores" flotantes sobre un mar caleidoscópico de frecuencias, y lo que extraemos de este mar y lo convertimos en realidad física, no es más que un canal de los muchos extraídos del súper holograma.

Esta nueva imagen sorprendente de la realidad, es la síntesis de los puntos de vista de Bohm y Pribram que se ha dado en llamar el paradigma holográfico, y aunque muchos científicos lo han recibido con escepticismo, ha estimulado a otros. Un pequeño pero creciente grupo de investigadores creen que puede ser el modelo más preciso de la realidad que la ciencia haya concebido hasta el momento. Más que eso, algunos creen que puede resolver algunos misterios que nunca antes han sido explicados por la ciencia e incluso puede consolidar lo paranormal como parte de la naturaleza.  Numerosos investigadores, incluyendo Bohm y Pribram, han observado que muchos fenómenos parapsicológicos son mucho más comprensibles cuando se considera el paradigma holográfico.

En un universo en el que los cerebros individuales en realidad son partes indivisibles del holograma mayor y todo se interconecta infinitamente, la telepatía es sólo el acceso  del nivel holográfico.

Evidentemente que es mucho más fácil entender cómo la información puede viajar de una mente A a una mente B ubicada en un punto muy distante y ayuda a comprender una serie de rompecabezas que la psicología no ha resuelto. En particular, Stanislav Grof considera que el paradigma holográfico ofrece un modelo para entender muchos de los fenómenos desconcertantes que experimentan los individuos durante los estados alterados de conciencia. 

En la década del 1950, mientras Grof investigaba sobre el LSD como una herramienta psicoterapéutica, tuvo una paciente que de repente se convenció de que había asumido la identidad de una hembra de una especie de reptil prehistórico. Durante el curso de su alucinación, no sólo dio una descripción muy detallada de lo que sentía al estar encapsulada en esa particular forma, sino que señaló que una parte de la anatomía del macho de esa especie presentaba un parche de escamas coloridas al costado de su cabeza. Lo que impactó a Grof fue que, aunque la mujer no tenía conocimientos previos de esas cosas, una conversación con un zoólogo le confirmó más tarde que en ciertas especies de reptiles las zonas coloreadas de la cabeza de hecho desempeñan un papel importante como desencadenantes de  excitación sexual. 

La experiencia de aquella mujer no fue lo único. Durante el curso de sus investigaciones, Grof encontró pacientes en regresión que identificaron prácticamente todas las especies del árbol evolutivo (resultados de la investigación que ayudaron crear la escena del hombre mono de la película Altered States). Además, descubrió que esas experiencias con frecuencia contienen detalles zoológicos que resultan ser exactos.

Las regresiones al interior del reino animal no han sido los únicos fenómenos psicológicos desconcertantes que Grof ha encontrado. También tuvo pacientes que pusieron en evidencia algún tipo inconsciente colectivo o racial. Personas con poca o ninguna educación de repente entregaban una descripción detallada de las prácticas funerarias de Zoroastro y escenas de la mitología hindú. En otro tipo de experiencias, algunas personas relataron fenómenos contundentes respecto de viajes fuera del cuerpo, atisbos premonitorios del futuro y regresiones de encarnaciones de vidas pasadas.

En investigaciones posteriores, Grof encontró la misma gama de fenómenos manifestados en sesiones de terapia que no implicaban el uso de drogas. Debido a que el elemento común de esas experiencias que parecían mostrar la trascendencia de la conciencia de un individuo más allá de los límites habituales del ego y / o de las limitaciones del espacio y del tiempo, Grof denominó tales manifestaciones "experiencias transpersonales", y en los años 60 contribuyó a la formación  de la rama de la psicología llamada
"psicología transpersonal", que se dedica integralmente a su estudio.

Aunque la nueva Asociación de Psicología Transpersonal logró reunir un grupo creciente de profesionales afines y se convirtió en una rama respetada de la psicología, durante años, Grof y sus seguidores fueron incapaces de ofrecer un mecanismo que explicara los extraños fenómenos psicológicos que estaban atestiguando. Pero eso ha cambiado con el advenimiento del paradigma holográfico.

Como señaló recientemente Grof, si la mente en realidad forma parte de un continuo, un laberinto que está vinculado no sólo con cualquier otra mente que existe o que haya existido, sino que también con cada átomo, organismo y región de la inmensidad del espacio y del tiempo, el hecho de que de vez en cuando sea capaz de hacer incursiones en el laberinto y tener experiencias transpersonales ya no parece tan extraño.

El paradigma holográfico también tiene implicaciones para las denominadas ciencias duras como la biología. Keith Floyd, un psicólogo de la Universidad Virginia Intermont, ha señalado que si la concreción de la realidad no es más que una ilusión holográfica, ya no sería seguro decir que el cerebro produce la conciencia. Por el contrario, la conciencia es la que crea la apariencia del cerebro - así como el cuerpo y todo lo demás que nos rodea que interpretamos como físico.

Este vuelco en la manera de ver las estructuras biológicas ha causado que los investigadores hayan señalado que la medicina y nuestra comprensión del proceso de curación también puede ser transformada por el paradigma holográfico. Si la estructura física aparente del cuerpo no es más que una proyección holográfica de la conciencia, queda claro que somos mucho más responsables de nuestra salud de lo que se le adjudica a la sabiduría médica actual. Lo que ahora vemos como curaciones milagrosas de enfermedades en realidad puede ser debido a cambios en la conciencia que a su vez, trae como resultado cambios en el holograma del cuerpo.

Del mismo modo, nuevas técnicas polémicas de curación, como la proyección mental, puede producir resultados positivos porque en el dominio holográfico del pensamiento, las imágenes son en última instancia tan reales como la "realidad".

Incluso visiones y experiencias que involucran realidades "no ordinarias" se pueden explicar bajo el paradigma holográfico. En su libro "Regalos de cosas desconocidas", el biólogo Lyall Watson describe su encuentro con una mujer chamán de Indonesia que, mediante la realización de una danza ritual, fue capaz de hacer desaparecer instantáneamente en el aire un bosque de árboles. Watson relata que mientras él y otro espectador asombrados continuaban observando a la mujer, ella hizo que los árboles volvieran a aparecer, repitiendo el fenómeno varias veces en forma sucesiva, como con un “clic”.

Aunque el conocimiento científico actual es incapaz de explicar tales acontecimientos, experiencias como estas son más plausibles si la realidad "dura" se entiende como una proyección holográfica. Tal vez estamos de acuerdo en lo que "está allí" o en lo que "no está allí” porque nuestra realidad consensuada se ha formulado y ratificado en el plano del inconsciente humano en el cual todas las mentes están infinitamente interconectadas. Si esto es verdadero, estamos frente a la implicación más profunda del paradigma holográfico, porque significa que las experiencias como la de Watson no son comunes sólo porque no hemos programado nuestras mentes con las creencias apropiadas. En un universo holográfico no hay límites en la medida en que se puede alterar el tejido de la realidad.

Lo que percibimos como realidad es sólo un lienzo que está esperando por nosotros para que dibujemos sobre él la imagen que deseemos. Cualquier cosa es posible, desde doblar cucharas con el poder de la mente hasta los acontecimientos fantasmagóricos vividos por Castañeda durante sus encuentros con el brujo yaqui don Juan. La magia es nuestro derecho de nacimiento, ni más ni menos milagroso que nuestra capacidad para calcular la realidad que queremos cuando construimos nuestros sueños.

De hecho, incluso las nociones más fundamentales respecto de la realidad son sospechosas, ya que en un universo holográfico, como Pribram lo ha señalado, incluso los eventos al azar tendrían que ser vistos como basados en principios holográficos y por lo tanto, determinados. Sincronicidades o coincidencias significativas de pronto tienen sentido, y todo en realidad tendría que ser visto como una metáfora, porque incluso la mayoría de los eventos al azar expresarían cierta simetría subyacente.

Ya sea que el paradigma holográfico de Bohm y Pribram sea aceptado por la ciencia o que sucumba en una muerte sin gloria, queda por verse, pero podemos afirmar con seguridad que ya ha influido en el pensamiento de muchos científicos. E incluso si se comprueba que el modelo holográfico no proporciona la mejor explicación para las comunicaciones instantáneas que parecen transitar libremente de ida y vuelta entre las partículas subatómicas, por lo menos, como lo ha señalado Basil Hiley, un físico de la Universidad de Birbeck de Londres , los resultados de Aspect "indican que debemos estar preparados para considerar puntos de vista radicalmente nuevo sobre la realidad".


Fuente: en primer lugar, gracias a un amigo que me mandó el pdf con la noticia en inglés, que luego buscando por internet llegué a un blog que tenía la noticia traducida al castellano.

Fuente de la noticia (inglés): http://twm.co.nz/hologram.html

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