Comentarios al estado actual de la cuestión mundial (Parte 3 de 3) Contexto mundial desde el análisis productivo

Contexto mundial desde el análisis productivo

Desde 1900 se ha triplicado la población mundial y, sin embargo, el crecimiento de la industria ha sido de un 5.000% (más de 16 veces). El modelo tradicional de desarrollo económico demuestra una relación implícita entre progreso industrial y aumento de la demanda enertica con una condición recíproca entre consumo energético y renta (ambos per cápita). La industrialización trae consigo la demanda, pero también introduce un gasto enertico importante en mercancía. Para hacernos una idea de lo que representa este gasto energético, en las sociedades económicamente avanzadas se consume 100 giga-julios/persona y año, cantidad equivalente a 3,55 T (toneladas) de carbón (EEUU y Canadá= 105 T, es decir, más de 29 veces). En cambio, en los países en vías de desarrollo el gasto tanlo supone 0,15 T de carbón. Imaginemos por un momento que la demanda se igualara.



Las crisis energéticas en 1973 y 1979-1981 mostraron una evidente dependencia de los países desarrollados de la energía y, como consecuencia, hubo una mayor densidad de edificacn, una utilización más eficiente de materia prima y se comenzó a hablar de reciclaje. Por el contrario, los países en vías de desarrollo, usan una tecnología extremadamente ineficaz, derivada de los desechos que le sobran a los países ricos, económicamente hablando. Esto influyó en el tambaleo del proyecto de modernización comenzado a fines de los años sesenta. El fuerte crecimiento económico desde fines de los años cuarenta entró también en crisis. Hubo entonces movimientos de protesta social, con un intento de desecho de las normas tradicionales y de resistencia contra las decisiones de los gobiernos. De aq afloraron la emancipación de la mujer, la igualdad de los derechos étnicos y la protección del medioambiente.



Ante el fracaso de los estados-nación de resolver esta cobertura, se reforzaron más teorías como el Liberalismo,  que  en  el  campo  económico  defendía  la  no  intromisión del  estado  en  las  relaciones mercantiles entre los ciudadanos, reduciendo los impuestos a su mínima expresión y eliminando cualquier regulación sobre comercio, produccn, etc., sin dejar de lado, en teoa, la protección a los débiles mediante  la  beneficencia  pública,  los  subsidios  de  desempleo,  las  pensiones  públicas,  etc.  La impopularidad de reducir a veces la protección de los más desfavorecidos lleva a los liberales a alegar que resulta perjudicial también para ellos, porque entorpece el crecimiento y reduce las oportunidades de ascenso y el estímulo a los emprendedores. Los críticos, por el contrario, consideran que el estado puede intervenir precisamente fomentando estos ámbitos en el seno de los grupos más desfavorecidos.


El Liberalismo Económico tiende a ser identificado con el Capitalismo, aunque este no tiene por qser necesariamente liberal, ni el Liberalismo tiene por q llevar a un sistema Capitalista. Por ello muchas críticas al Capitalismo son trasladadas falazmente al Liberalismo. En la discusión filosófica teórica actual se

da el caso de que un pensador coincida a la vez con las posturas del Liberalismo Social y del Liberalismo Económico pero en la práctica política es muy raro que coincidan. En general el intervencionismo económico y el Liberalismo Social son caractesticos de la socialdemocracia y el eurocomunismo, mientras que el Liberalismo Económico y el control social son más caractesticos del Neoliberalismo Económico.


Entre los liberales había dos corrientes principales:

b) Una igualitarista y progresista, abanderada por la teoría de Jeremías Bentham y

p) Otra que no persigue la igualdad, pues considera natural que las personas, actuando en función de sus propias motivaciones y empleando libremente los medios de que disponen, lleguen a fines diferentes. Vilfredo Pareto es el estandarte de esta rama.


La progresiva unificación de los mercados mundiales constituye una componente principal de la nueva geografía económica que se ha construido entre 1980-2000. Ha habido un proceso de liberalización político-institucional que impulsa la eliminación de aranceles (entre ciertos países) y trabas a la movilidad y el intercambio, además de verse apoyada por los procesos de integración regional y la rápida transición de las antiguas econoas planificadas hacia la economía de mercado. El rasgo más significativo de esta mundialización económica es el predominio de flujos cruzados entre los países pertenecientes a la Tríada (América del Norte, Japón y Unión Europea), que con apenas un 13% de la población mundial a comienzos del siglo actual, aún representan el lugar de origen y/o destino de dos terceras partes de todas las mercancías que atravesaron una frontera estatal, y hasta el 70% en el caso del comercio de servicios.

La única difusión significativa que ha tenido lugar en los últimos años ha sido la incorporación de la zona asiática del Pacífico, en especial China y los nuevos países industriales del Sureste, que ya representan una octava parte de ese tráfico internacional, si bien muy por debajo aún del 25% que supone su población en el conjunto del mundo. África, América Latina, Asia Central y Meridional y Oriente Medio han retrocedido en una aportación siempre limitada al comercio internacional, que apenas alcanza ahora una quinta parte de los flujos totales, en contraste con el hecho de ser el 62% de los habitantes de nuestro Planeta. Esta progresiva exclusión se agrava ante los bajos e inestables precios de las materias primas en los mercados internacionales, y  debido también las restricciones que los países, más pudientes económicamente hablando, continúan poniendo a los productos agrarios y las manufacturas intensivas en mano de obra, que constituyen las exportaciones esenciales de estos países.


En 1980, entre las cien mayores unidades económicas del mundo se contabilizaban 57 estados y 43 empresas, en el año 2000, esa presencia casi se equilibra (51 y 49), lo que supone un indudable desplazamiento en la concentración del poder económico desde los estados a las empresas (Martínez Estévez, 2002). Son cada vez más numerosas las multinacionales que aplican una estrategia global, que sustituye la anterior estrategia multidoméstica, en la que los establecimientos existentes en cada país reproducían de forma casi clónica el mismo tipo de actividad, adaptada a la dimensión del mercado nacional. Aunque esta estrategia sigue dominando en buena parte de las empresas que operan en el sector de servicios (grandes cadenas de franquicias en moda o comida rápida, distribuidores cinematográficos, hipermercados y hoteles) y en algunas industriales que fabrican bienes de consumo final, casi ha desaparecido en el resto. Predomina ahora la fragmentación del proceso productivo y la especialización de los centros de trabajo de cada país que, en función de los recursos específicos existentes en cada caso, centran su actividad en la producción de ciertos componentes de diferente valor añadido, el ensamblaje de determinados modelos o gamas de productos más o menos complejos, la realización de tareas anteriores o posteriores a la produccn, etc. (Dicken, 1998). De este modo la empresa-red jerarquiza sus establecimientos, incrementa notablemente las exportaciones e importaciones de  los  países  en  que  se  instala  (un  tercio  del  comercio  internacionaes  ya  intrafirma),  desplaza importantes flujos de capital por encima de las fronteras (para operaciones de compraventa de bienes y servicios, repatriación de beneficios, etc.) y, sobre todo, contribuye a reforzar la división espacial del trabajo, mediante la profundización de los contrastes cualitativos entre los territorios donde opera.

Si se toma como unidad de análisis a los Estados del mundo, puede señalarse que el 10% que cuenta con mayor potencial económico y representaba ya el 80.2% del PNB global en 1980, ha alcanzado un 85.3% al finalizar el siglo. Las cifras ponen de manifiesto la centralización cada vez mayor a favor de la Tríada, que en el año 2002 concentró el 90% de las salidas de capital hacia el exterior, pero también el
80% de la recepción de capitales. Los densos flujos que se movilizan a diario en el interior de una Unión

Europea, sin fronteras que no limita su circulacn, explican su primacía actual sobre cualquier otra regn. La Tríada, reduce su presencia en la población mundial del 16.2% al 13% pero gana peso económico relativo (del 61.8% al 71.1%), a un ritmo desconocido en décadas anteriores. El G-7 experimenta tendencias similares: retroceso del 13.8% al 11.6% respecto a la población mundial, frente a un incremento de diez puntos (55.4% a 65.7%) en la proporción que absorbe de la producción total obtenida.


La población que no alcanza a disponer de unos ingresos diarios equivalentes a dos dólares se ha incrementado desde los 2.549 millones, estimados por el PNUD en 1987, a los 2.801 al finalizar el siglo.

25 empresas ostentan el 90% del capital mundial en 2011, según la revista científica New Scientist.

Además este informe dice que menos del 1% de las empresas controlan 40% de la red entera, cuya mayoría son instituciones financieras. Debido a su transcendencia cabe señalar que hay 147 firmas superconectadas. De este núcleo supercompacto, 24 empresas pertenecen a EEUU, 8 a Gran Bretaña, 5 a Francia, 4 a Japón, 3 a Alemania, 2 a Holanda, 2 a Suiza, 1 a Italia, y 1 a China (la 50ª). De ellas, 44 (88%) son entidades financieras. Se consolida así el teorema de que la dupla anglosajona (EEUU y UK) controla el mundo financiero. A su vez dominan la economía real cuando la clase política es totalmente ausente, por no decir que ha sido excesivamente lubricada. Mientras apenas irrumpe China, a pesar de la insistencia de estos últimos de que eran causantes principales de la crisis, de parte de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sufrica), quienes exhiben su dramática vulnerabilidad. No se diga la miseria de Latinoamérica, África, el mundo islámico y el mundo árabe. Estamos ante una superentidad financiera anglosajona que ha impuesto su dictadura económica global. Con este diagnóstico ya no es posible decir que no lo conocíamos.


Dentro de las muchas revoluciones a las que estamos asistiendo en los últimos tiempos, la que más define el gran cambio es la revolución de los sistemas de informacn. La sociedad de consumo y la sociedad industrial han dado paso a la sociedad de la informacn. No hay distancias; no hay fronteras. La información se produce en tiempo real y ha transformado las relaciones internacionales. Los intercambios son una de las notas más definidas de nuestras sociedades.

Su influencia es tan radical que ha provocado la aparición de una nueva econoa. Los datos sobre distribución de la riqueza son abrumadores.

En efecto, el orden económico del fin de siglo se define por la concentración y polarización de la riqueza. Se estima que unos 1.300 millones de personas sobreviven con menos del equivalente a un dólar diario. Cerca de 900 millones son personas analfabetas y otros tantos individuos carecen de agua potable. Uno de cada siete niños, en edad de enseñanza primaria, no asiste a la escuela y unos 840 millones de individuos están  desnutridos. Casi la tercera  parte  de  la población de  los países en desarrollo no sobrevivirá a la edad de 40 años. Pero en los países industrializados se computan más de 100 millones de pobres en la actualidad, de los que unos 38 se sitúan en Europa occidental.

Y eso a pesar de que la riqueza en el mundo crece, pero es acaparada por una pequeña parte de la poblacn. Se dice que 1.000 millones de individuos padecen hambre crónica, que sería paliada con apenas un 2% de la producción de grano.


Pero lo que caracteriza el nuevo sistema no es sólo la concentración y distribución de la riqueza. Es la tendencia a que esa situación continúe y se agudice. La desaparición de las barreras financieras favorece el movimiento vertiginoso de una masa de capitales cada vez mayor que viajan de un lado a otro de los mercados financieros, sin más interés que el puramente especulativo. La economía de los Estados depende cada vez más de los movimientos de capital.

La economía productiva se ha visto sustituida en buena medida por la economía especulativa. Por esto, quizá también por el desarrollo tecnogico acelerado, el desempleo alcanza cifras de gran entidad. El propio mundo productivo sufre un cambio radical. La empresa y la industria concentran sus fuerzas para poder competir. Las grandes fusiones de empresas, en ocasiones enormemente débiles según se esviendo ahora, cuentan con presupuestos mayores que los de muchos Estados.


Los países industrializados integrados en la OCDE (Organisation for Economic Co-operation and Development), invirtieron en investigación en el año 1998, un importe superior al producto económico combinado de los 88 países más pobres del mundo; obtuvieron el 99% de las nuevas patentes.
La tecnología, base de la nueva econoa, es muy polarizada; muy pocos Estados ejercen el control tecnogico a nivel mundial.

Serán los que asuman las transformaciones económicas más importantes y los que ejerzan su control sobre los llamados espacios dependientes, que encuentran dificultades para afrontar los retos que están directamente ligados a la econoa.


Ante esta situación económico-productiva se podan intentar varias cosas:

1)  Que  todas  estas  entidades  económicas  a  través  de  sus  reducidas  cabezas  pensantes, devolvieran todo el dinero, los intereses y modificaran las normas asimétricas con las que han estado tratando a su mundo. Esto significaría una readaptación de esta súper-estructura neoliberal.

2) Desarrollar una economía en paralelo, a través de conceptos como el autoabastecimiento y la supresión de los intermediarios. Algunas propuestas en este sentido han florecido y están en marcha. También el impresionante incremento de organizaciones no gubernamentales en la última década va en esta direccn. Hoy en día La Red ofrece estas posibilidades. Teniendo en cuenta que la población se está concentrando en las ciudades y tiende hacia ello, el mantener un autoabastecimeinto se hace complicado, a no ser que se desarrollara un modelo como el que se ha propuesto en este informe de una red de ciudades holográficas.

Hay que tener en cuenta que la base de la sustentación del sistema se encuentra en cada uno de los individuos que, con nuestra intervención diaria y nuestra aportación monetaria a las organizaciones y empresas en las que confiamos, puede modificar completamente la dirección del mercado y del sistema. Si los clientes de un banco (con un pequeño porcentaje valdría) retiran su dinero de la entidad bancaria, sencillamente la hunden. El consumidor, como se define a las personas dentro de estos ambientes, tiene la sartén por el mango. Sólo hace falta actuar desde cada uno de nosotros. En cuanto a una posible coordinacn, como ya es ocurriendo para muchos de los actos  y  protestas sociales, se tiene a disposición La Red de Redes, facilitando conexiones instantáneas y precisas. Muchas alternativas se están desarrollando en esta dirección últimamente, incluyendo proyectos como los de energía libre, comentado en siguientes rrafos.


Desde la ciencia, y desde propuestas de particulares, se están formulando alternativas energéticas basadas en la energía libre, concepto iniciado por el austrohúngaro Nikola Tesla (1856-1943) a través de la conducción de energía por la ionosfera en la frecuencia de las Ondas Schumann (7-8Hz) y que fue parado y robado por el gobierno de los Estados Unidos tras la muerte de Tesla. Marko Rodin ha encontrado la fuente de energía de los spines de los átomos llamada materia o energía oscura (dark energy).  Su  alumno  Randy  Powell  continúa con  las  matemáticas  vorticiales,  que  han  permitido  el desarrollo de todos estos conceptos. M. Rodin descubr¡ó la geometría del toroide como la adecuada para generar energía desde el espacio. No se necesitan cables, ni generadores, ni conexiones. Sin duda, esto forma parte del ya citado cambio de Edad Histórico en el que, desde este informe, se cree que nos encontramos. El físico Nassim Haramein está aportando desarrollos en paralelo a Rodin y Powell, basados en la geometría de los agujeros negros y en el cierre de la Teoría de la Relatividad de A. Einstein.

Para leer los anteriores textos de este artículo visitad los siguiente enlaces

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